jueves, 19 de mayo de 2016

PARALELOGRAMOS

En los paralelogramos la altura es un segmento de recta perpendicular desde uno de sus lados al lado opuesto.
La altura se determina indistintamente tomando como base cualquiera de sus lados, y consiste en la distancia perpendicular entre la base, y el lado opuesto.




Observa y responde:
¿Qué sucede con la altura en el cuadrado? ¿Y en el rectángulo, el rombo y el paralelogramo tipo?
¿Cuántas alturas tiene cada figura?

En el cuadrado la altura siempre será equivalente al lado, ya que los lados consecutivos son perpendiculares y los cuatro lados son iguales. Por lo tanto el cuadrado tiene una sola altura.
En el rectángulo, cuando el lado menor sea la base la altura será el lado mayor; y viceversa. Podemos considerar dos alturas:



En el rombo y el paralelogramo tipo la altura será también la distancia perpendicular entre los lados paralelos.
En el rombo, al ser sus cuatro lados iguales, tenemos una sola altura. Pero a diferencia del cuadrado, aquí la altura no coincide con el lado, es menor.
En este dibujo puedes ver la misma altura trazada en diferentes posiciones:

En el paralelogramo tipo, al igual que en el rectángulo, podemos considerar dos alturas, pero no coinciden con los lados:

LAS PÚAS DEL PUERCOESPÍN


Hace mucho pero muchos años, los puercoespines no tenían púas.
Cierta vez, un puercoespín que estaba en el bosque vio a un enorme oso que se acercaba a grandes zancadas, con la intención de comérselo. Sin dudarlo, el puercoespín se trepó a la copa de un árbol.

- Aquí no podrá atraparme, estoy a salvo- pensó


Pero estaba preocupado: en el bosque había muchos osos y también lobos que seguramente intentarían atraparlo y devorarlo.


¿Qué hacer? Mientras meditaba acerca de estas cuestiones, el puercoespín se apoyo contra un espino blanco.

- ¡Ay!- se quejó- Estás púas pinchan de veras.

Fue entonces cuando se le ocurrió la idea de partir algunas ramas del espino blanco y ponérselas en el lomo.

Entonces se fue al bosque y esperó al oso. Cuando el oso saltó sobre el puercoespín, el pequeño animal se enroscó como una pelota. El oso tuvo que irse, las espinas lo pincharon muchísimo.
 Nanabozho vio lo que había ocurrido. Llamó al puercoespín y le preguntó: 

- ¿Cómo sabías ese truco?

- ¡Siempre estoy en peligro cuando viene el oso! -, le respondió el puercoespín-, cuando vi esas espinas, pensé que podría usarlas.

Nanabozho tomó algunas ramas del espino blanco y les quitó la corteza hasta que quedó blanco. Puso entonces, un poco de barro en el lomo del puercoespín, clavó las espinas en el barro e hizo todo ello parte de la piel del puercoespín.


- Ahora andá al bosque- dijo Nanabozho.


El puercoespín obedeció y Nanabozho quedó mirando desde detrás de un árbol.

Rápidamente apareció el lobo. Saltó sobre el puercoespín, pero salió corriendo y aullando.
Llegó el oso pero no pasó cerca del puercoespín. Estaba temeroso de las espinas, tras su anterior experiencia. 
Es por esto que todos los puercoespines tienen púas hoy en día.